El Salvador: Vuelve el fantasma del colon

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El Salvador: Vuelve el fantasma del colon

Lunes, 15 de Mayo del 2017 | Escrito por – Pablo Balcáceres/María José Saavedra

La crisis fiscal sin precedentes que tiene El Salvador ha llevado a algunos economistas a plantear una desdolarización para poder hacer frente a las deudas. Aunque los analistas coinciden en que la situación fiscal puede enmendarse, también creen que una serie de eventos desafortunados podrían desembocar en la vuelta al colón como moneda.Resultado de imagen para moneda colon el salvador fantasma

Carlos Pérez, investigador macroeconómico de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), explica que si el Estado no ataja los impagos y, por el contrario, incurre en más selectivos, crecerá el nerviosismo en los mercados financieros.

En ese escenario, “los inversionistas comienzan a llevarse su capital, los depositantes comienzan a retirar el dinero de sus cuentas y eso se hace masivo, el sistema financiero quiebra, la economía quiebra y el Estado se queda sin dinero y no hay otra alternativa más que emitir colones para poder sobrevivir”, resume Pérez.

Se trata de un caso extremo, pero es una cuestión de dominó. “Entre 2009 y 2014 no se hicieron las reformas a las pensiones y después de no haber tomado decisiones estamos donde estamos; así como vamos, si queremos ver el futuro veámonos en Grecia y revisemos la historia de Argentina en 2001-2002”, agrega el analista de FUNDE.

El presidente del Banco Central de Reserva, Óscar Cabrera, aseguró que bajo la gestión presidencial de Sánchez Cerén eso no pasará.

“Cito al presidente Salvador Sánchez Cerén el cual en su discurso inaugural planteó que bajo su Gobierno íbamos a funcionar en un sistema monetario dolarizado… Bajo esta gestión el presidente ha sido enfático: la dolarización continúa”.

“Estamos lejos de una desdolarización, sería una locura llegar a eso”, opina, por su parte, Carolina Alas de Franco, investigadora de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo (FUSADES). Aun así, agrega, deja mucho en qué pensar cómo el Gobierno cayó en impago y pareciera que los funcionarios no lograban dimensionar la gravedad de lo que estaba sucediendo.

Ciertos niveles de desdolarización de facto no están tan lejanos como parecen, evalúa Ricardo Castaneda, coordinador del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) para El Salvador. Si la iliquidez apremia al final del año, el Ministerio de Hacienda podría optar pagar parte del salario de los empleados públicos con notas de crédito, es decir, papeles validados por el Estado, que serían de aceptación obligatoria, similar a lo que hizo Argentina cuando experimentó la crisis de su modelo de convertibilidad entre el peso y el dólar.

La crisis de liquidez podría conducir a otras situaciones que ya vivió Grecia: dejar de pagar las pensiones públicas y a un “corralito”, es decir, a un control más estricto sobre la cantidad del dinero circulante. “También podríamos ver que limiten la cantidad que puedes retirar del cajero automático, como pasó en Grecia”, añade Castaneda.

El expresidente del Banco Central de Reserva Mauricio Choussy sostiene que más allá de la desdolarización –un escenario que aún ve remoto– las actuales notas de riesgo salvadoreñas complican el panorama de financiamiento a todo nivel.

Choussy fija a 2019 como el año clave para el futuro económico de esta nación y no solo por las elecciones presidenciales en el calendario, sino porque el 1.º de diciembre el Estado debe pagar unos $800 millones de bonos, que colocó en 2009.

Así, el Ejecutivo tiene dos opciones para no caer en impago: recuperar la confianza de los inversionistas para regresar a los mercados internacionales y, con eso, pagar la deuda; o ejecutar una serie de medidas para elevar la recaudación y reducir el gasto.

Pero ordenar las finanzas públicas solo con recursos internos demandaría un ajuste colosal que, entre otras medidas, requeriría despedir entre 10,000 y 20,000 empleados públicos, que se traducen en la fuente de ingresos de unas 100,000 personas, lo cual conllevaría a una escalada de confrontación social, sin contar con los efectos negativos en la economía.

A esto se suma que, por su nivel de riesgo, El Salvador verá cuesta arriba el acceso a créditos de la banca multilateral. “El Gobierno está prácticamente obligado a un nuevo acuerdo stand-by con el Fondo Monetario Internacional para que continúe accediendo a préstamos de las multilaterales”, considera Choussy.

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